Gamarra es un polvorín
La marcha pacífica convocada por los empresarios de Gamarra que se oponen a la construcción de un complejo de diez baños subterráneos en las principales calles de dicho emporio comercial, se convirtió en una protesta violenta en la que imperó el caos y destrucción que asustó a los clientes y a los propios vendedores que vieron afectadas sus ventas, calculándose una pérdida de 200 mil dólares por este día de paralización.
A las 9:40 horas se inició la marcha que partió desde la calle Hipólito Unanue hacia la Municipalidad de la Victoria. A su salida, el contingente de comerciantes, que no superó los 300, se enfrentó con los empresarios que se negaron a cerrar sus negocios, les lanzaron basura y orines y hasta saquearon algunas tiendas que atendían al público.
Al llegar a la comuna victoriana, los dirigentes de diferentes galerías exigieron ver al alcalde, pero sólo salió a recibirlos el subgerente de trámite documentario, Alejandro Otero, lo cual dejó inconformes a los manifestantes, que decidieron dar tregua hasta hoy, en que se programó una audiencia entre el alcalde Alberto Sánchez Aizcorbe y una comisión de representantes de Gamarra.
Cuando todo parecía estar en calma y la marcha ya se retiraba, un grupo de personas rompió el cordón policial y quiso entrar a la comuna, hecho que la Policía Nacional controló lanzando gases lacrimógenos. Allí se detuvo a uno de los representantes de la Galería Los Amigos, Luis Cárdenas.
INFIERNO Y CAOS Cuando el reloj marcaba la 1:15 de la tarde, un grupo de dirigentes se situó en el frontis de la obra para exigir que se tape el hueco que dejó la constructora y donde el pasado miércoles murió aplastado el obrero Iván Chiroque Cruz.
De un momento a otro una turba de vándalos ingresó intempestivamente al lugar asusados por algunos que se decían empresarios de Gamarra. La ira de los manifestantes era incontrolable, lanzaron los baños portátiles al hueco en que se iban a construir los baños. También lanzaron piedras, botellas, tiplays y hasta fierros, por lo que los visitantes, llenos de miedo, tuvieron que correr para, literalmente, “salvar sus vidas”.
Lo extraño de todo fue que los muchachos actuaron como salvajes y de forma impune, pues a la hora del ataque no había ni un solo policía, lo que les permitió trasladarse hasta los baños subterráneos, en donde pretendieron hacer lo mismo, pero allí se hizo presente un contingente policial que logró poner a buen recaudo los materiales de la obra.
Carlos Choque, empresario de Gamarra, dijo que la construcción de los baños subterráneos ha sido adjudicada a Guillermo Vivanco, quien ya encementó el centro comercial Cánepa. Además, afirmó que la obra no fue consultada con los gamarrinos.






